
Pablo es después de Jesús la figura más importante de la historia del cristianismo. Conocemos su vida por los Hechos de los Apóstoles y por sus propios escritos.
A san Pablo, el apóstol de los gentiles, le cabe solo un adjetivo: grande entre los grandes.Sin él, no cabe duda de que el cristianismo hubiera sido otra cosa, o no ser que Dios hubiera suscitado a otro campeón de las causas por las que él tanto luchó.Sin embargo, a pesar de esa grandísima importancia, san Pablo no es muy conocido por el pueblo cristiano en general, cosa que no ocurre, por supuesto, entre los que tienen algo de cultura bíblica.Creo que ese desconocimiento popular se debe en parte a que su fiesta se celebra junto a la de san Pedro, el 29 de junio, y por ese motivo queda un poco ensombrecida su memoria, tapada por la del primero de los apóstoles.Por eso es bueno aprovechar de otra ocasión que nos ofrece el calendario, la de su conversión, para hablar algo de este gigante de nuestra fe y suplir, de algún modo, el desconocimiento que de él se tiene.
A san Pablo, el apóstol de los gentiles, le cabe solo un adjetivo: grande entre los grandes.Sin él, no cabe duda de que el cristianismo hubiera sido otra cosa, o no ser que Dios hubiera suscitado a otro campeón de las causas por las que él tanto luchó.Sin embargo, a pesar de esa grandísima importancia, san Pablo no es muy conocido por el pueblo cristiano en general, cosa que no ocurre, por supuesto, entre los que tienen algo de cultura bíblica.Creo que ese desconocimiento popular se debe en parte a que su fiesta se celebra junto a la de san Pedro, el 29 de junio, y por ese motivo queda un poco ensombrecida su memoria, tapada por la del primero de los apóstoles.Por eso es bueno aprovechar de otra ocasión que nos ofrece el calendario, la de su conversión, para hablar algo de este gigante de nuestra fe y suplir, de algún modo, el desconocimiento que de él se tiene.
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